2012-12-11

Vértigo

Hoy no vengo a quejarme, no al menos de forma gratuita. Hoy me vienen de nuevo esos pensamientos rayantes que tengo desde hace casi 4 años en mayor medida e intensidad que nunca, que coinciden con mi etapa madurativa y de entrada a mundo adulto. Bien, no se por dónde empezar ni cómo describir cómo me siento, supongo que se resume en un: me siento bastante sola y mal.

Estos pensamientos rayantes son los que he comentado muchas veces y sobre los que he escrito ya anteriormente en este espacio personal. Son mis sentimientos de si pertenezco al sexo opuesto al que nací biológicamente hablando. Bien, no lo se. Nunca lo sabré, aunque espero que se resuelva pronto porque es algo que realmente me incomoda. Sí, todo el mundo necesita encontrar su identidad para poder, al menos, conocer quién es. Me parece imprescindible.

De nuevo afloran todos esos sentimientos y dudas. Esta vez las ha despertado una judoka nueva de mi gimnasio que sufre de hiperactividad (eso lo comentó ella) y sin conocerme ni nada me espetó un: "Yo a ti te he visto alguna vez en el vestuario femenino...¿eres hombre o mujer?". Yo me descompuse y delante de todos mis compañeros solté un tímido y retrasado "mujer...mujer". Ella prosiguió: "¿pero es porque te sientes así o porque lo eres?" Yo le contesté :"soy mujer". Nada más. Luego sugirió en voz alta: "¿lesbiana, no?". Dije: "Sí, ¿por?" Y me contestó: "no, nada, yo no eh? pero tengo amigas lesbianas, no te preocupes". En ese momento de violación de mi intimidad tan gratuito la habría lanzado al tatami y la habría partido en dos, pese a que ella lleva 12 años en judo y yo sólo 7 en kick boxing. Todo habría quedado en una simple anécdota de no ser porque yo misma no tengo claro al sexo al que pertenezco. Me he contentado con intentar definirme en la delgada linea de "mujer-lesbiana-transgénero-liberal-medatodoigual", pero en el fondo no es así. No me da igual. No puedo vivir en la tranquilidad que habría sido nacer asquerosamente heterosexual y mujer femenina, estando de acuerdo con quién soy.

Ante la anécdota reaccioné delante de mis compañeros como si la tía estuviera loca; pero lo que ella no había tenido en cuenta es que quizá había tocado una fibra muy sensible dentro de mi. Nunca encuentro a nadie con quién hablar el tema de quién soy y sentirme agusto. Alguien que no haga juicio sobre mi ni sobre quién soy o cómo estaría mejor o cómo sería más guapo o más guapa, o que me quede así, que todo es quejarse, o que me hormone, que no pasa nada...

Si contarle a mi madre, la cual sufre depresiones periódicas y crónicas, que era homosexual fue toda una odisea a los 14 años y que necesité de 4 o 5 años para que lo entendiera, comprendiera y respetara...¿cuánto necesitaría tan solo si le insinuase que quizá debería de visitar un psicólogo sobre mi disforia corporal? Ya no se si el problema es mi cuerpo, mi sexo, mi bulimia, mi mente...no se lo que es. Se que rechazo los pechos, no tengo más o menos claro porque se llevan siempre la mayor parte de los comentarios negativos, pero no se hasta qué punto hormonarme...no lo se. ¿Y si me pierdo? ¿Y si luego no se quién soy yo? ¿y si es un capricho? ¿y si luego no soy yo? ¿y si cambio demasiado? ¿y si no me reconozco? ¿y si la gente no me reconoce? ¿y si no me aceptan como Sandra o como Alex? ¿y si al final no soy nadie?

No paso por mujer, no paso por hombre. Paso por los dos sexos en menos de media hora en una mañana 25 veces. Es una locura. Parece que no, pero si no lo has vivido no lo entenderás. Muchos me dirán "bueno, es lo que quieres, sino vestirías femenina". ¿Por qué? No es así del todo. Visto así porque soy así, no porque lo elija. Si vistiera femenina me estaría disfrazando de alguien que no soy. Toda esta cuestión lo único que me produce es vértigo. Vértigo es la palabra. Miedo.

No poder ir a los wc públicos ni usar los vestuarios ni nada que esté dividido en hombre/mujer. Ni siquiera tengo claras las casillas de los cuestionarios. "Elija sexo: masculino/femenino", y eso me ha pasado esta mañana.

En el día normal de una persona normal y corriente no hay tantos cambios de identidad. Y dirán "ya, pero sigues siendo tú". Y yo contestaré "¿pero quién soy yo para mi?" Esa es la cuestión.

Solo tengo ganas de llorar porque es incomprensible hasta para mi. Es algo que se va pronunciando a lo largo de los años y no atenuando, como pensaba que me pasaría.

Ojalá tuviera una oportunidad de estar en otro país tiempo largo y volver a casa tal y como soy, y probablemente perdería a mucha gente, demasiada.









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