2012-03-04

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Voy a sincerarme esperando que esta vez no haya nadie al otro lado de la pantalla. Esta vez hablaré tan solo de mi porque lo necesito. Nada literario, nada bonito. Nada adornado y nada para ti.

No se qué me pasa exáctamente; pero llevo unos días muy raros. Hablando conmigo y con mi cabeza nunca llego a ninguna conclusión, y hablando con alguien...la verdad es que no lo hablo con nadie.

Sufro de muchos desordenes corporales. No sabría explicarlo mejor. Sufro de desordenes alimentarios desde hace muchos años, aunque eso ya no me preocupa. Algo le pasa a mi cuerpo, y más aún, a mi mente con mi cuerpo. Dios me dió un cuerpo, yo lo maltraté hasta no poder más. Nunca desaparecen los fantasmas sobre él. Sufro de otra cosa que no se qué diablos es. Creo que ya tengo claro que no soy transexual, que no querría hormonarme y pasar por toda clase de cirujía para ser "biológicamente" un hombre. Tampoco cumplo con el rol social de mujer, ni con el de hombre, creo que más bien cumplo con el intermedio. A veces no me veo con pechos, me parecen horrendos y sufro, sufro mucho. Me los tapo, me araño, me grito, me pego y me los cortaría. Otras veces, sobre todo estando en pareja los aprecio mucho, me hacen sentir mujer ¿? Sí, a mi también me sorprende esa conclusión a la que acabo de llegar. Soy un chico infantil por fuera y una mujer por dentro. Ya no me importa que me traten de chico ni me sorprende. Antes podía contestar amablemente "soy una chica, perdona". Ya ni me molesto porque ya ni me molesta. Tampoco me molesta si me tratan de mujer.

Me estresa el momento de ir a los wc públicos y puede que lo pase bastante mal yendo sola. Odio los comentarios en voz alta y en voz baja, me hieren. A veces soy frágil y tengo miedo de no estar a la altura de esta mierda social. Repudio la sociedad y es tan solo porque nunca me encuentro en ella. Eso me trae problemas para aceptarme. Hoy es quizá cuando la ansiedad me ha llevado a escribir toda esta mierda sobre mi y sobre mi cuerpo. El deporte me alivia y es esencial en mi vida; pero no cambia toda esa incertidumbre que hay dentro de mi. ¿Por qué tengo que cuestionarme todo esto si nací mujer y me gusta? Porque me gusta a ratos, o siempre, o no lo se. Quizá sea por eso. Contesto igual de sonriente si me tratan de hombre como si me tratan de mujer. De pequeña quise ser hombre porque la opción de ser lesbiana no existía en mi mente, luego adopté esa sexualidad porque me gustan las mujeres (eso es de lo poco claro que tengo) y luego, a raíz del desorden alimentario ya no se nada de mi ni de mi cuerpo. El problema no es los kilos de más o de menos, creo que no es eso exáctamente lo que me produce ansiedad; pero no te puedo decir con exactitud qué es.

Es algo que tengo que lidiar dentro de mi. Y mientas se va construyendo mi Yo adulto, en medio de toda estar lava ardiendo.

Siento que todo el mundo va a juzgarme y los veo a todos como enemigos, incluso yo me voy a juzgar. Ojalá alguien lo entendiera un poco. Solo un poco...


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2012-01-24

Rendición

Siento una inmensa falta de comunicación sincera con Ella. Una barrera transparente sin saber qué nos ha pasado. Dónde está el problema. Quisiera abrirme el pecho y ofrecerme entera. Dónde perdimos la confianza. Dónde estás, no te veo. El Alma se acurruca en un rincón donde protegerse. ¿Realmente somos tú y yo? No puedo disimular el dolor, tampoco puedo ocultar la desgracia. Quiero una vida contigo, no me voy a rendir. No me voy a rendir. ¿Sientes lo mismo?

*

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DE LA DESTRUCCIÓN


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2012-01-12

Pueblecito de Bus

Me desarmas los andamios. Me desbaratas la tranquilidad y martillea en mi cabeza la canción de Turnedo de Ivan, esa canción que siempre pones el día de Navidad cuando la tradición te acompaña de la mano hasta tu playa desierta. Nunca hacemos nada como es debido, aparece de nuevo la irracionalidad de las emociones.

Que detrás de tus esquemas, que detrás de tu motor; que detrás de toda letra y de toda expectación, yace viva la inquietud del Amor. No se está quieto, no se conforma, no se parece nada a nosotras. Me siento incapacitada hoy para la indiferencia. Retuerces el camino racional y me ofreces la mano a cualquier río en primavera.

Deseo unas vacaciones a tu lado. Escapar a algún pueblecito con encanto donde nadie sepa nuestros nombres y tan solo me arrope tu cuerpo desnudo. Sentir un beso húmedo caer despacio sobre mis labios que siempre fueron tuyos. Me encantaría sentir la tranquilidad de un paseo por el campo, poder medir el tiempo según las horas de sol y abastecer nuestro amor con ricos guisos de invierno. Tumbarnos en la ladera de alguna montaña a contarnos secretos que fueron olvidados. Tengo ganas de que te den las vacaciones que te mereces, de que puedas estar a gusto y de poder mimarte sin querer nada a cambio. Te llenaría los brazos con mi cuerpo salado. Me rendiría a ti. Ámame como se aman los amantes primeros, como se ama aquello que se nos escapa entre los dedos...

Nuestro Amor, lleno de descargas eléctricas incesantes, de olas mortales y de ráfagas huracanadas ha sabido transportarnos hasta playas desiertas donde te escondes al otro lado esperando que vaya y te abrace. Nadie más lo podría entender.

La puñalada más grande que jamás he sentido es saber que me Amas y no poder estar contigo.

Vayámonos a un pueblecito, de esos de bus.


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Te sonrío en silencio

Tú no lo sabes, pero me da un vuelco el corazón cuando me hablas. Siento nervios cuando me aparece tu nombre en la pantalla del móvil. Fantaseo con la idea de taparte los ojos por detrás, de cantarte una canción al odio y que la adivines. Cada noche cierro los ojos con la sensación de paz y de vivirte a mi manera, sin prisa, sin ninguna obligación. Es por eso que estoy redescubriendo tu sabor, que estoy recordando la dulzura. Te leo en la pantallita pequeña con pequeñas palabras que saboreo en la mente y en el corazón; escucho canciones que me recuerdan a los tiempos vividos. Hace unas horas te he imaginado cubriéndome la espalda en la ducha, caliente y húmeda donde me hacías sentir tranquila y segura. No te enfades, no es de verdad. Es la ilusión de vivirte a mi manera, sin prisas. No me hace falta decirte ninguna palabra. Ninguna palabra.

Te sonrío en silencio.