2011-12-17

Rojo y blanco

Invade tu presencia la habitación. Yo me dedico a relamer las horas que me quedan hasta que me ausente de nuevo.

Coger ese autobús es como vomitar en mi propio Amor. Coger ese autobús de madrugada es c0mo masturbar al dolor en un asiento vacío, probablemente carente de Alma y al lado de alguien que no vale nada. Subirme en él será avocar mi Alma a la calzada llena de sangre, al alquitrán que hubo un día en mis pulmones, a fumarnos este Amor muerto entre las horas. Volveré al cementerio de los vivos moribundos que no sienten nada.

Coger ese puto autobús será como dirigir mi cabeza a la boca de un cañón, como arrinconar mi cuerpo contra una picadora de carne industrial. Algo así como ahorcarme con mi intestino grueso o cortarme las venas con una de mis costillas flotantes.

Se rompe la distancia y se esparcen los órganos por la ciudad nevada. La nieve bañada en sangre. Explotan el rojo y el blanco, los colores de la Navidad que son mi muerte y mi paz.


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