2011-02-28

Autopsia en Vida

Me iba a acostar, lo prometí, pero...

una nube de palabras torcidas, inclinadas en una perfecta diagonal expirante se abalanzó sobre mis cabellos mojándome de mierda al respirar. Al respirar en este habitáculo sin paredes. De mierda.

No te pongas las gafas, no hay nada que leer de tu agrado. No te pongas las gafas, hazme ese favor. Deja de tocar la pantalla. Deja de leer las lineas de una en una siguiendo ese orden que te enseñaron en la escuela. Sáltate las normas. No me leas. No me leas, hazme el favor. Que hoy no encuentro a quien escribir bajo esta nube de palabras torcidas, inclinadas, en una perfecta espiral que roza mis pestañas. De mierda.

Saqué punta a mi lapicero del número dos. A modo de bisturí, rajé hondo una perfecta fosa en el corazón. Se cubrieron los bordes y las paredes rápidamente de escarcha roja, sucede cuando la sangre se seca. Eso no me impidió meter el dedo poco a poco en ese abismo ardiente, penetrandolo así hasta rozar la pared opuesta y por último, sacar cuidadosamente la yema húmeda de mi dedo índice teñida de un granate podrido después de haber arañado los vasos y capilares que dotaban de muerte en vida a este tumor. Nuestro tumor. Abre la boca. Cómetelo. Es una autopsia en vida. Es mi ofrenda de Amor.

Quién no ha fantaseado alguna vez con disecarse el Corazón en Vida.
Quién no fantasea con colgar las palabras más bellas de Amor de una soga y darle una patada al libro que las sujeta.

He vomitado los sentimientos en el suelo de mi cuarto y todo ello ha conformado un bonito momento artístico, incluso la música era lenta. Pero has cerrado la puerta y se ha derrumbado el techo. Era yo.

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