2012-09-16

Que te jodan


Que te jodan. Siempre fue perfecta en su expresión, sincera en su semántica. Que te jodan, la combinación perfecta de los vocablos fríos y bien alineados. Enajenadas en mi boca, sucias en tus oídos. La secuencia ¡que-te-jodan! fue creada por los dioses del Olimpo, caprichosos ellos cuando les era arrebatada aquella aspiración noble. Tres simples y llanas palabras. Tan simples, tan indeseadas por el necio. Tan justas, tantas veces...

Retumban en mi cabeza, en la tuya. En las cabezas dormidas cuando la noche las llama. Que te jodan, insisto, deduzco, auguro lluvia ácida sobre tus córneas. Un tornillo oxidado en tu sien. Las llagas de tu frente en el paredón, la culata en mi mano, su boca en tu inerte cerebelo. PUM. Suena el sonido sordo de la bala entre tus sesos, limpios, blancos, calientan el muro de cemento.

Te he matado. Te he muerto. Te he asesinado. Te he diseccionado. Te he disparado y te he dispersado por el suelo del patio.

Que te jodan, mis botas en tu cráneo. El crujir de unos dientes craqueados contra los guijarros.


2012-09-09

De los instantes


Cariño, no lo intentes, tú y yo no somos compatibles simplemente porque: soy adicta a las 'viejasnuevas' sensaciones, soy adicta al movimiento vibratorio de los instantes eternos; adicta a los enamoramientos fugaces y penetrantes, también lo soy de los labios mojados y de las nubes que cubren los cabellos dispersos y mal peinados. Soy adicta, sin remedio, a los senos, a las manos, a la piel, a los cuerpos envenenados. A ti, adicta a ella, adicta a las mujeres. Soy adicta a las miradas que no huyen, que queman. Es imposible que entiendas esta forma de vida, a no ser que entiendas lo que es Vivir, pleno, un instante.

2012-08-20

Cortocircuito

Nacimos , máquinas imperfectas todos nosotros, para aprender a conectarnos, a desconectarnos. Nacimos para compartir energías, para sincronizar relojes, para encontrarnos. Envueltas en un aura de coraza, de metales fríos, de veranos que recuerdan otoños en la hierba. Las lágrimas son cuchillas en tu córnea; tu máquina está fuera de servicio, otro modelo, otra ciudad. ¿Recuerdas sentir? Ellas, fruto de los metales más pesados, de aleaciones concienciadas...ellas no sienten; se conectan, se desconectan, y en sus cortocircuitos, donde alguna vez creímos sentir, arderán las aleaciones rebeldes que quisieron cambiar su interior de estaño y polietileno reticulado por un órgano que lata fuerte contra sus paredes de hierro oxidado.



2012-07-22

Más allá del ...

Me produce una angustia enorme cada vez que lo pienso pero le he sido sincera y le he dicho que, no se muy bien quién soy. Quizá sea pasajero, quizá sea solo este verano de nuevo. Quizá sea así por siempre o este estado se modifique, pero al menos se lo he dicho, he contado con ella. Parece complicado y es relativamente muy simple: no estoy segura de quién soy. Mejor dicho, de a qué sexo pertenezco, porque sé quién soy. Sí, lo sé; voy forjando a esa persona interiormente día tras día y esa persona soy Yo, lo que no quita luego que dude de mi sexo. De mi género, diría que es masculino, si por género entendemos aquel rol social que emprendemos y mostramos a los demás, gestos e iconos que adoptamos y tomamos como nuestros en tal de relacionarnos en sociedad. Cada vez me presento físicamente de forma más masculina y cuando mis amigos intentan evitarlo, a mi solo me nace provocarlos más, es como más cómoda estoy. Mi sexo es femenino, aunque no estoy segura. Sí mis genitales lo serían, pero no quizá mi pecho y eso me provoca dudas serias.

¿No lo entiendes? Yo tampoco mucho. Digamos que sería algo así como una mujer muy masculina sin senos, mujer por los genitales en todo caso y por la ausencia de la hormona masculina por excelencia. Mujer con género masculino más allá de todo eso. Todo esto es un gran lio y, de veras, no tiene sentido. Pero me cansa, y me ha cansado otras muchas veces y parece ser que el miedo mayor que puedo llegar a tener es aquel de rechazo social por parte de mis amigos, pareja y familia. Se lo dije y ella creyó que tal vez no me costó consultar mis dudas más profundas con ella, pero algo re retuerce dentro de mi cada vez que hablo el tema con alguien, como si todo el mundo lo tomara a cachondeo, broma o "¡venga ya!". Mis amigos pecan de lo mismo que yo, no les gusta que me pase la vida intentado etiquetarme, pero ellos me etiquetan a su libre antojo sin apenas consultarlo conmigo: "Tía, no te ralles, tú eres una bollera muy masculina y punto."

Hay, sin embargo, otra gente más sensata que me ha dicho: "Simplemente, deja que pase el tiempo". Y eso está pasando, el tiempo, así, en general.

No es fácil no saber muy bien qué eres, que no quién eres. O por qué siempre hay dudas, por qué existe esa desconformidad. Ayer decidí que, de momento, esto no está tan mal, así me he visto durante mis últimos años adolescentes y juveniles. De momento convivo en ambos sexos, aunque uno sea físico y otro sea más mental, pero nunca rechacé del todo que fuera mujer. Así que...llegados hasta aquí y divagando muy superficialmente, dicidí ayer quedarme de momento con lo mejor de ambos géneros en un sexo transformado físicamente. Poseo lo mejor de ambos sexos, eso está claro, e intento sacarles partido.

Me asusta que ella no lo entienda o que no me entienda. Se que, si alguna vez fuera transexual de forma clara, no podría contar con mi familia y probablemente no podría contar con la mitad de la gente que me rodea. Ella tampoco creo que lo entendiese del todo. De todas formas, hasta que esto sea aguantable, será así, cómodo para todos y para todas, aunque me gustaría averiguar qué es lo que me causa exactamente ansiedad cuando me miro al espejo y no veo lo que quiero ver.


*

2012-05-02

El principio del final

Puede que me quieras prometer el mundo; pero a mi no me llega la señal.

Puede que me estés prometiendo el mundo; pero juro que no recibo tu señal.
Debe de ser una cuestión de algo más que intensidad, de algo que fue y ya no es, de algo que obviamente está haciendo mella en mi y me quita las ganas de sentir nada por nada. Esta llanura terrosa me lleva a creer que ya no hay nada y que ese Amor no existe, como bien pensé hace mucho tiempo, que quizá tan solo existe el amor y que con eso nos deberíamos conformar todos, sí señor. Quizá ya agoté todo ese Amor y ahora quede el amor, pero a mi este amor tan chiquito me llena de inseguridades, de planicie, de nulidad emocional. Te invito a ser la misma de antes junto a mi; pero intuyo que no es el momento, que no debo ser yo, que eso solo pasa al principio. Al principio, a mi no me había pasado nada parecido con otras personas. No. Nunca. ¿Será que hay muchos tipos de principios? ¿te quedarás ahí?.

Ahora son demasiadas las dudas como para darles respuesta o darles una mano firme. Quiero vaciarme de amor para llenarme de Amor. Quiero un abrazo y sigo sin saber de quién, porque no siento a nadie lo suficientemente cerca. Ni el latir, ni el cuerpo, ni la nada. Ni el calor, ni los ojos, ni las lágrimas, ni el hueco. Ni el sexo, ni el sudor de dos cuerpos, ni esos amantes locos, LOCOS, locos que corren por las calles mal asfaltadas de Bilbao. Ni las caras de payaso, ni los cuerpos desnudos, ni las copas de más, ni la lluvia, ni la niebla, ni las noches, ni tu mirada, ni las sábanas ralladas. Ni las habitaciones en diagonal, ni la M, ni las risas.

¿Por qué eso solo debe permanecer en el principio? ¿debo entonces darle entierro a todas esas emociones? No pienso igual y te quiero cerca, pero estás lejos. Y siento que cada vez estamos más lejos, y siento que no nos importa estar tan lejos, y siento que miramos los recuerdos desde la lejanía de estar muy, muy lejos. Y ahora lo pensamos con la media sonrisa, y rehacemos los recuerdos con una mueca de dolor y de lo que fue. Nunca amé tanto, nunca. Nunca. Y pretendes que comprenda...que eso es solo del principio.

Hoy es el principio del final.